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Infarto cerebral
Factsheet 76 – Revisado en enero de 2004
Ocurre un infarto cerebral cuando un coágulo de sangre bloquea una arteria o un vaso sanguíneo en el cerebro o cuando estalla un vaso sanguíneo del cerebro. Cualquiera de estos eventos puede significar que la parte más cercana del cerebro no pueda obtener suficiente sangre y oxígeno y pueda resultar dañada o morir. Cualquier persona puede tener un infarto cerebral, pero normalmente se observan más en personas con más de 55 años. Tener la presión sanguínea alta y niveles elevados de lípidos (grasas) en sangre constituyen factores de riesgo de infarto cerebral y pueden presentarse como efecto secundario de algunos fármacos anti-VIH.
Síntomas
Los síntomas habituales de infarto cerebral son repentina debilidad o adormecimiento de la cara, brazo o pierna, especialmente en un lado del cuerpo. Confusión, desorientación, dificultad para hablar o entender, dificultad para ver o andar o aguantar el equilibrio son también síntomas habituales, como puede serlo un dolor de cabeza intenso sin causa aparente.
Tipos de infarto cerebral
Un “mini-infarto” o ataque isquémico pasajero ocurre cuando el suministro de sangre de una parte del cerebro se corta temporalmente. Aunque los síntomas son muy parecidos a los de un infarto mayor, los efectos normalmente duran menos de 24 horas. Sin embargo, el hecho de que parte del cerebro no reciba suficiente sangre es un aviso y debería tomarse muy seriamente.
Un infarto isquémico ocurre cuando se forma un coágulo de sangre y bloquea una arteria o vaso sanguíneo en el cerebro. Esto puede ser resultado de una acumulación de colesterol en las arterias durante años. Puede ocurrir tanto en el cerebro como en otra parte del organismo viajando el coágulo al cerebro por el torrente sanguíneo.
El otro tipo de infarto mayor es el infarto hemorrágico, que ocurre cuando un vaso sanguíneo en o alrededor del cerebro estalla y causa sangrado o hemorragia. Tener la presión sanguínea alta significa que aumenta la presión en las paredes de las arterias, lo que incrementa la posibilidad de que un vaso sanguíneo reviente.
Efectos del infarto
Los efectos de un infarto cambian de persona a persona y dependen de la parte de cerebro que se vea afectada y de la gravedad del daño. En algunas personas los efectos son relativamente menores y consiguen una recuperación total en un espacio de tiempo corto. Sin embargo, en algunas personas el infarto cerebral puede causar incapacidad permanente e incluso muerte.
Los problemas normales después de un infarto cerebral incluyen debilidad o parálisis en un lado del cuerpo, dificultades para hablar y dificultades para entender. Los problemas de salud mental como la depresión o los problemas emocionales también son habituales.
Diagnóstico
Para diagnosticar el infarto cerebral pueden usarse una serie de pruebas médicas, que incluyen medición de la presión sanguínea y del colesterol, radiografías del pecho y electrocardiogramas (ECG) para evaluar la actividad del corazón. Los escaneados del cerebro pueden determinar la extensión de su daño y un ultrasonido de las arterias en el cuello puede servir para evaluar el flujo sanguíneo del cerebro.
Es posible que te realicen algunas de estas pruebas como la presión sanguínea y los niveles de colesterol de forma rutinaria en tu centro de VIH, lo que puede usarse para controlar tu riesgo de infarto.
Tratamiento
Si desarrollas signos o síntomas de infarto es importante que puedas conseguir tratamiento lo antes posible. Pueden prescribirte fármacos para reducir el riesgo de un primer infarto, o la posibilidad de un segundo infarto. Esto incluye medicación para controlar la presión sanguínea. La aspirina suele recetarse habitualmente ya que ayuda a que no se desarrollen coágulos en la sangre.
Puede que necesites ingresar en el hospital tras haber tenido un infarto cerebral para asegurarte de que tu salud es estable y en algunos casos puede que sea necesaria la cirugía.
Rehabilitación
La rehabilitación se usa para ayudar a reaprender habilidades que se han perdido debido al infarto o aprender nuevas habilidades o formas de hacer frente una discapacidad permanente.
Los fisioterapeutas pueden ayudar en el equilibrio, en la postura y el movimiento; los terapeutas ocupacionales en las actividades del día a día; los logopedas en los problemas de comunicación; y los psicólogos en temas de salud mental y emocional.
La cantidad de tiempo que lleva recuperarse y el alcance de la recuperación es distinta para cada persona y depende del alcance del daño causado por el infarto.
Prevención
Dejar de fumar, tomar una dieta baja en grasas saturadas, y realizar ejercicio moderado contribuye a reducir el riesgo de infarto. Si estás tomando medicación anti-VIH, es importante que realices controles periódicos de tus factores de riesgo como los niveles altos de lípidos en sangre y la presión sanguínea alta, y dialogar con tu médico sobre las opciones que tienes para contrarrestarlo.
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