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Derechos y responsabilidades

Si entras en un ensayo adquieres ciertas responsabilidades hacia los investigadores y ellos también deberían respetar ciertos derechos que tú tienes.

Tus derechos al entrar en un ensayo

Lo primero y más importante es que nadie debe forzarte o presionarte para que entres en un ensayo. Es una decisión que puedes tomar tú solo después de haber recibido y entendido todas las circunstancias del estudio. Antes de dar tu consentimiento tienes derecho a que se te responda de forma clara cualquier pregunta.

Una vez ya has entrado en el estudio tienes el derecho de abandonarlo en cualquier momento sin que esta decisión afecte a la atención médica que recibes regularmente. No tienes que dar explicaciones.

Siéntete libre de hacer cualquier pregunta acerca de los resultados de cualquier prueba que se te realice durante el estudio. Probablemente quieras seguir tu evolución para poder decidir si continúas o no en el estudio. Pero ten en cuenta que muchos estudios son doble ciego, lo que significa que ni tú ni tu médico sabéis en qué brazo del estudio estás; es decir, que puede que ni tu médico sepa los resultados de algunas de las pruebas que se te han realizado.

Finalmente, en caso de que tengas dudas o preguntas urgentes acerca del tratamiento, de los efectos secundarios o cualquier otro síntoma, siempre deberías poder contactar con alguien fuera del horario de tu centro u hospital.

Las responsabilidades al participar en un ensayo

Los investigadores han diseñado el estudio para responder cuestiones específicas. Nadie gana si el ensayo no es capaz de responder dichas preguntas. Así que es importante que cumplas las normas lo mejor posible, y en caso de que no puedas se lo comuniques a tu médico. Por ejemplo, si tienes dificultades u olvidas tomar las pastillas, es mejor que lo sepan los investigadores, para que puedan interpretar adecuadamente los resultados.

Aunque todas las pruebas y restricciones parezcan engorrosas, en realidad están diseñadas para protegerte frente a efectos secundarios desconocidos y para conseguir información fiable acerca del tratamiento. Hacer un esfuerzo para seguir las reglas del ensayo puede beneficiar a todos.

Puede resultar útil pedir a los investigadores que te enumeren tus responsabilidades al empezar el estudio. Por ejemplo, podría pasar que no pudieras ir a una visita o que olvidaras tomar el fármaco. Comprueba si ello afectará a tu derecho a continuar en el ensayo.

Por razones de seguridad vale la pena tomarse tiempo para contar a los investigadores cualquier aspecto relevante de tu historia médica, como alergias previas a medicamentos o cualquier otro tratamiento que estés tomando. También es posible que te pregunten si tomas alguna droga recreativa.

Es importante avisar a los investigadores de la aparición de cualquier nuevo síntoma que puedas experimentar, incluso de cosas como sarpullidos o dolores de cabeza. Puede que en ese momento te parezca poco importante o puede que sospeches que estás tomando placebo y que por ello no se trata de efectos secundarios del tratamiento. Sin embargo, puede que te equivoques. Es tu responsabilidad procurar que los investigadores obtengan el máximo de información con la que poder valorar los riesgos y beneficios del tratamiento.

La mejor protección frente a efectos secundarios serios durante un ensayo clínico es enterarse de los síntomas de los posibles efectos secundarios. Comunica lo antes posible a los investigadores cualquier cambio en tu estado de salud, incluso si se trata sólo de un dolor de cabeza o sarpullido.

Decidir no entrar en un estudio

Si decides no entrar en el estudio o dejarlo una vez has empezado, sigues teniendo derecho a recibir la misma atención médica que cualquier otra persona.

Recuerda que no estás diciendo necesariamente que ‘no’ a todos los ensayos clínicos. Asegúrate de que te mantienes al día sobre otras opciones y nuevos estudios.

Dejar el estudio

Si tu estado de salud empeorara y el tratamiento no estuviera aportándote beneficios, junto con tu médico podrías decidir dejar el tratamiento del estudio. No te sientas mal por haber salido de un estudio por efectos secundarios. La información recogida ayudará a otras personas en el futuro.

Los investigadores probablemente quieran seguir tu evolución después del ensayo, incluso si lo dejas pronto. Ello les ayuda a interpretar los resultados de forma precisa.