- Contenidos
- ¿Qué es la lipodistrofia?
- ¿Quién puede desarrollar cambios de grasa corporal?
- Terapia combinada y redistribución de grasa corporal
- ¿Hay fármacos específicos que provocan redistribución de grasa corporal?
- ¿Debe preocuparnos esta redistribución de grasa corporal?
- Prevención y tratamiento de la redistribución de grasa corporal
- Tratamiento del aumento de grasa
- Ejercicio y cambios de grasa corporal
- Tratamiento de la pérdida de grasa
- Vivir con cambios de grasa corporal y del metabolismo
- VIH, terapia combinada y cambios del metabolismo
- Enfermedad coronaria y TARGA
- Tratamientos para las alteraciones metabólicas
- Fármacos para normalizar o controlar la glucosa y la insulina
- Resumen
- Glosario
Enfermedad coronaria y TARGA
El nivel de grasas en sangre (lípidos) puede aumentar cuando se inicia el tratamiento, en especial con un régimen que incluya ritonavir como potenciador. A veces aumentan muy por encima de los niveles normales y deben tratarse con cambios de dieta, ejercicio o fármacos. Un aumento a un nivel muy elevado es especialmente probable si los niveles habituales ya son bastante altos.
Se ha comprobado que los inhibidores de la proteasa aumentan los niveles de colesterol y triglicéridos, generalmente a las pocas semanas de iniciar el fármaco, aunque un inhibidor de la proteasa aún no aprobado, atazanavir, no ha provocado aumentos de lípidos en personas que lo tomaron durante más de un año. Los niveles de colesterol pueden aumentar con efavirenz y nevirapina también, pero una gran parte de este colesterol parece ser del “bueno” (HDL).
¿Hay que preocuparse?
Un amplio estudio internacional informó a principios de 2003 sobre un pequeño aumento del riesgo de enfermedad coronaria en personas que tomaban un régimen con inhibidores de la proteasa, pero también mostró que las personas que habían desarrollado lipodistrofia durante el tratamiento tenían un riesgo ligeramente inferior de ataque cardíaco que aquellas que no la tuvieron, aunque las razones de estos hallazgos todavía siguen sin aclarar.
La siguiente información sobre el control del riesgo de enfermedad coronaria y qué hacer al respecto podría resultar de utilidad.
Si se ha padecido enfermedad coronaria previa o diabetes, el tratamiento debería elegirse con mucho cuidado para que no aumente el riesgo de complicaciones adicionales.
Si se presentan varios de los factores de riesgo que aparecen en la tabla de las páginas 32/33/34, y los niveles de colesterol aumentan como resultado de la terapia combinada, podría aumentar el riesgo a largo plazo de enfermedad coronaria si el colesterol se mantiene al mismo nivel durante algunos años. Por ese motivo puede que el médico sugiera un tratamiento adicional para reducir los niveles de colesterol.
Si se presenta cualquiera de estos factores de riesgo aparte del aumento de colesterol al inicio del tratamiento, es poco probable que tenga un impacto significativo en el riesgo a largo plazo de padecer enfermedad coronaria.
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Factores de riesgo |
¿Cómo puede reducirse el riesgo? |
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Tabaquismo |
Dejar de fumar. Pueden ayudarte en tu clínica |
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Historia familiar de enfermedad coronaria |
Abordar todos los demás factores de riesgo |
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Niveles de colesterol (cualquiera)
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Mediante tratamiento farmacológico si el ajuste de dieta y ejercicio no es suficiente para reducir los niveles de colesterol y mejorar el cociente LDL/HDL, y/o considerar un cambio a un régimen sin inhibidores de proteaa si se está tomando uno |
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Presión sanguínea alta |
Hacer ejercicio con regularidad y reducir la ingesta de alcohol, reducir el estrés. Puede que haga falta tomar medicación |
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Edad superior a 45 años |
Abordar todos los demás factores de riesgo |
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Glucosa en sangre elevada (6,1-6,9 mmol/L) |
Adoptar tratamiento farmacológico si el ajuste de dieta y ejercicio no es suficiente para normalizar los niveles de glucosa. Tomar en consideración un cambio a un régimen sin IP si se está tomando uno. Aumentar la fibra en la dieta, reducir el alcohol |
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Diabetes |
Como en el caso anterior |
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Factores de riesgo |
¿Cómo puede reducirse el riesgo? |
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Falta de ejercicio |
Empezar gradualmente e intentar llegar a 30 minutos de actividad ininterrumpida 2-3 veces a la semana |
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Sobrepeso (definido como un Índice de Masa Corporal por encima de 25) |
Dieta y ejercicio para reducir la grasa |
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Uso de cocaína o anfetaminas |
Evitar el uso. Estos estimulantes aumentan de manera significativa el riesgo de ataque cardíaco o embolia en las horas siguientes a su uso. |
La enfermedad vascular (es decir, ataque cardíaco, embolia) se desarrolla en parte debido a que el colesterol empieza a acumularse en las paredes de los vasos sanguíneos, incluidos los del corazón. Gradualmente, los depósitos, llamados placas, se acumulan y los vasos pueden romperse debido a los coágulos de sangre, o pueden estrecharse las arterias, provocando aumento de la presión arterial y, posiblemente, bloqueo de las arterias. Este proceso tarda años y no está del todo claro si los aumentos a corto plazo de los niveles de lípidos debidos a la terapia combinada conducirán a un mayor riesgo de estos problemas más adelante. Los niveles de lípidos deberían controlarse de manera regular una vez iniciada la terapia combinada, y también antes de iniciarla para obtener los valores de base para realizar comparaciones. Deberían controlarse a primera hora de la mañana antes del desayuno para obtener la medición más fiable, ya que mostrará el nivel mínimo absoluto.
También es posible que sea necesario medir los niveles de triglicéridos después de una comida, ya que aumentan de manera considerable una hora después de comer. Los niveles altos de triglicéridos pueden provocar pancreatitis, una situación potencialmente mortal.
El propio VIH provoca niveles elevados de triglicéridos en el estadio avanzado, y también puede ser debida a la propia infección por VIH la aparición de niveles bajos de colesterol HDL.
Cambios en los niveles de glucosa
También pueden producirse cambios en la forma en que el cuerpo maneja la disposición del azúcar (el metabolismo de la glucosa) con el tratamiento con inhibidores de la proteasa o con la aparición de determinados cambios corporales. El cambio más importante es el desarrollo de diabetes, una alteración grave, que se ha producido en aproximadamente un 1-4% de las personas incluidas en estudios; pero también pueden producirse cambios menos graves en los niveles de azúcar y su metabolismo. Estos cambios pueden provocar cansancio, sed excesiva, micción frecuente y falta de concentración.
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