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El corazón
Factsheet 66 - Junio 2002
El corazón está situado en el pecho, entre los pulmones, y se encuentra protegido por el esternón. Aunque es importante tener un corazón sano, existen problemas concretos relacionados con el corazón que afectan específicamente a las personas con VIH. Algunos fármacos antirretrovirales se han relacionado con cambios en el metabolismo corporal, lo que podría incrementar el riesgo de padecer una dolencia cardiaca.
Funciones del corazón
El corazón es un músculo que actúa como dos bombas. La bomba derecha envía sangre a los pulmones para coger oxígeno. La bomba izquierda envía sangre rica en oxígeno a todo el cuerpo para que todos los órganos, músculos y tejidos tengan los nutrientes suficientes para funcionar correctamente, y además recoge monóxido de carbono y otros productos de desecho.
Posibles problemas
Muchas personas con VIH no tienen problemas con su corazón. Sin embargo, como ocurre en cualquier individuo, una dieta rica en grasas, fumar, el consumo elevado de alcohol, el uso de drogas recreativas (especialmente la cocaína y las anfetaminas), y la falta de ejercicio pueden ocasionar el desarrollo de una enfermedad cardiaca. Aquellos cuyos padres han tenido problemas de corazón pueden estar más predispuestos a desarrollar problemas cardiacos. Además, los fármacos para tratar el VIH se han relacionado con cambios en el metabolismo corporal, lo que podría incrementar el riesgo de desarrollar una enfermedad cardiaca. Conforme los avances médicos van mejorando el pronóstico de las personas con VIH, las dolencias generales de la salud, como la enfermedad cardiaca que normalmente afecta a personas de mediana o de avanzada edad, tienen más probabilidades de incrementarse en las personas con VIH.
El corazón se puede lesionar de diversas formas. Una dieta rica en grasas saturadas (que se encuentran en los productos animales como las carnes rojas, la mantequilla, el queso y la nata) puede provocar la obstrucción de las arterias que suministran sangre al corazón. Esto significa que el corazón debe trabajar a un ritmo superior al habitual para bombear sangre a todo el cuerpo, con el cansancio y el desgaste que ello supone. Esta situación puede empeorar por fumar, no hacer ejercicio y consumir drogas y alcohol en exceso. Al final, el resultado puede ser un ataque al corazón, una angina de pecho (dolor en el pecho), arritmias (latido cardiaco irregular), diabetes, tensión alta y apoplejía. Las enfermedades cardiacas son el primer factor de muerte en el Reino Unido.
Síntomas de las enfermedades cardiacas
El cansancio, la falta de aire, un elevado número de pulsaciones y dolores en el pecho son los síntomas que habitualmente experimentan las personas con problemas cardiacos. En situación de reposo un corazón sano late entre 60 y 90 veces por minuto a intervalos regulares. Esta frecuencia aumenta, permaneciendo igualmente constante, cuando la persona está activa, sobre todo si está realizando algún ejercicio. Sin embargo, un número elevado de pulsaciones, especialmente si se está en reposo, y un ritmo de latido irregular, pueden indicar la existencia de problemas cardiacos, en ocasiones acompañados de dolor. Las personas con insuficiencia cardiaca, angina, o quienes sufran un ataque al corazón pueden sentir opresión en el pecho y dolor en el brazo izquierdo, mandíbula, espalda u hombro. Si has tenido alguno de estos síntomas, es importante que acudas a la consulta del médico lo antes posible, y si sospechas que estás teniendo un ataque al corazón deberías llamar a una ambulancia inmediatamente.
Pruebas
Las principales pruebas consisten en medir la presión sanguínea, el pulso y en auscultar el corazón. Si tu médico sospecha que tienes problemas cardiacos, probablemente te pedirá realizar más pruebas. Casi con seguridad se te hará un electrocardiograma (ECG), que consiste en colocar unos sensores en determinados puntos del cuerpo para comprobar si el corazón trabaja correctamente. Quizá te hagan un ECG mientras realizas algún ejercicio (caminar rápidamente o correr en una cinta durante 10 ó 20 minutos) para controlar el funcionamiento de tu corazón en tales circunstancias, y es posible que también te coloquen una cinta durante 24 horas que controla el funcionamiento del corazón a lo largo de un día.
También se te puede realizar una radiografía del pecho para observar si existen signos de lesión en el corazón y un análisis de sangre para averiguar los niveles de colesterol y de otras grasas en sangre.
Tratamientos
Existen una serie de fármacos para tratar los problemas de corazón. La aspirina se utiliza para ayudar a prevenir la coagulación sanguínea causante del ataque al corazón o de la apoplejía. Otros fármacos, como los betabloqueadores, se utilizan para disminuir la frecuencia cardiaca o para restablecer el latido regular. La cirugía puede ser necesaria en algunos casos para reparar o recolocar las arterias que suministran sangre al corazón. Cuando se produce fallo cardiaco grave, puede ser necesario un transplante.
Cómo mantener un corazón sano
Todo el mundo se puede ayudar a sí mismo a mantener el corazón sano mediante una dieta equilibrada que incluya, por lo menos, cinco raciones de fruta y verduras al día y la reducción de las grasas saturadas. Fumar, beber alcohol en exceso (sobre todo en las fiestas) y el uso de drogas recreativas (sobre todo cocaína y anfetaminas) pueden lesionar el corazón.
Se recomienda realizar algún ejercicio intenso (que te haga respirar y sudar intensamente) durante, al menos, 20 minutos, tres o cuatro veces por semana. Si no estás acostumbrado a practicar ejercicio o tienes problemas cardiacos, es importante empezar de manera suave y estar asesorado por un fisioterapeuta.
Si los fármacos que tomas para el VIH te provocan problemas de corazón, sobre todo si incrementan las grasas en sangre, quizá puedas tomar otros fármacos para contrarrestar este efecto o cambiar de tratamiento antirretroviral. Convendría discutir todas las opciones con el médico.
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