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Cocaína

Junto con la mayoría de otras drogas recreativas, las estadísticas del gobierno sugieren que ha aumentado el número de personas que toman cocaína (coca, farlopa, nieve, polvo, charlie) y derivados de la cocaína, crack (base). En el Reino Unido, tanto la cocaína como el crack son drogas ilegales de clase A. El tráfico está penalizado con una pena máxima de hasta cadena perpetua y una multa ilimitada, y la posesión puede significar hasta siete años de cárcel y una multa de 5.000 libras esterlinas.

El crack se vende en forma de pequeñas piedras, que se fuman bien en cigarrillos o en pipa. Históricamente, el crack ha estado asociado a poblaciones urbanas pobres, pero de hecho lo consumen personas procedentes de un amplio espectro social.

Potenciales consecuencias del consumo de cocaína

Los usuarios de la cocaína pueden tomar varias dosis para mantener el “subidón”, lo que puede provocar ansiedad, paranoia y desarrollar una tolerancia a la droga, lo que significa que se necesitarán dosis más altas para conseguir el mismo efecto. Aunque no es adictiva del mismo modo que la heroína o los opiáceos, los usuarios pueden acabar presentando una dependencia psicológica a la sensación pasajera de bienestar que proporciona la cocaína y descubrir que sufren ansiedad, depresión o un gran cansancio si dejan de tomar la droga.

A largo plazo, el consumo tanto de la cocaína como del crack puede originar ansiedad grave, depresión clínica, la aparición de episodios psicóticos, agresión, pérdida de peso y malnutrición. Se ha comprobado también que ambas drogas pueden provocar problemas cardiacos potencialmente mortales, como por ejemplo ataques al corazón, angina de pecho, taquicardias, e inflamación y crecimiento del corazón.

Al igual que la mayoría de las drogas de la calle, es muy raro que se venda una forma pura de cocaína. A menudo, la droga es “cortada” con otras drogas más baratas como las anfetaminas (speed), talco o detergentes que pueden ser venenosos o producir irritación, lo que lleva a la infección.

Esnifar cocaína puede dañar la membrana que separa los orificios nasales, lo que provoca sangre y acaba produciendo una erosión. Ha habido informes que afirman que compartir los utensilios para esnifar puede permitir la transmisión del virus de la hepatitis C. Frotar cocaína contra las encías, la vagina o el ano puede producir ulceraciones, que pueden aumentar la transmisión del VIH o de otras enfermedades de transmisión sexual. Compartir los utensilios para inyectar puede presentar también un riesgo de transmisión del VIH, los virus de la hepatitis y otras infecciones transmitidas por la sangre.

Cocaína y VIH

La cocaína no se metaboliza por el cuerpo del mismo modo en que lo hacen los fármacos anti-VIH, por lo que no parece que haya que preocuparse por interacciones.

Los estudios in vitro sugieren que la cocaína altera el funcionamiento del sistema inmune de diversos modos, haciendo que las células inmunitarias sean más vulnerables al VIH. En experimentos realizados con ratones de laboratorio infectados con VIH, se descubrió que los ratones expuestos a la cocaína tenían muchas menos células CD4 que los ratones a los que no se les suministró droga. Esto sugiere que el VIH podría progresar con más rapidez en usuarios habituales de cocaína.

Sin embargo, los estudios en los que se prestó atención al uso regular de cocaína y el progreso de la enfermedad en hombres gay han arrojado resultados contradictorios. Un estudio no encontró ninguna relación, mientras que en otro se descubrió que el uso semanal de la cocaína estaba asociado a un mayor riesgo de muerte. Este tipo de estudios puede ser difícil de interpretar, ya que el uso de drogas puede ser un indicador de otros aspectos sociales que pueden tener un efecto negativo sobre la salud (tales como un acceso pobre a los centros sanitarios, o de otros problemas de salud).

En todo tipo de drogas recreativas, es también prudente tener en cuenta qué impacto puede tener su uso sobre la adhesión a los tratamientos anti-VIH. Si estás preocupado por tu consumo de drogas recreativas, tu médico o equipo médico podrán remitirte a una fuente de apoyo apropiada.

NAM recuerda a los lectores que el uso de la cocaína es ilegal en el Reino Unido, al igual que en muchos otros países. Esta Factsheet ha sido redactada teniendo presente la ley británica. Los lectores de otros países deberán tener en cuenta que el estatus legal del consumo de cocaína puede ser distinto del descrito aquí.