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Cannabis
En los últimos años el cánnabis (marihuana, chocolate) ha sido con frecuencia noticia en el Reino Unido, y recientemente se anunció que se debe revisar la situación legal de esta droga. Esto podría ser recibido como una buena noticia para muchas personas con VIH que la utilizan tanto por razones médicas como recreativas.
El cánnabis se puede fumar habitualmente con tabaco, ingerir con comida, beber en forma de té o inhalar en polvo. La droga afecta al sistema nervioso central, y consecuentemente los usuarios pueden experimentar alivio del dolor, sensación de mareo, relajación, o somnolencia. Esta droga también puede estimular el apetito; lo que diríamos ‘algo para picar’. Sin embargo, también es sabido que el cánnabis puede causar descoordinación, náuseas y vómitos, así como ansiedad y paranoia, efectos que mediante el uso prolongado de esta droga pueden convertirse en crónicos.
Situación legal
En el Reino Unido está penalizado tanto el tráfico como el consumo del cánnabis y es probable que está penalización permanezca así en el futuro. Aunque el Secretario del Interior, David Blunkett, anunció recientemente que el cánnabis bajará, según la clasificación de drogas, de la ‘clase B’ a la ‘clase C’, el tráfico seguirá siendo penalizado con una condena de hasta siete años de cárcel, mientras la posesión, sea cual sea la razón, podría dar lugar a una sentencia de dos años. Igualmente, podría ser penalizado el cultivo en casa para uso particular. En la práctica, la policía puede sancionar a la persona que es detenida por posesión de esta droga, y con la reclasificación a la clase C es posible que sólo sean enjuiciados los reincidentes.
Uso medicinal
El uso medicinal del cánnabis es ilegal y, por tanto, existen pocas evidencias verificables de sus efectos cuando se usa en el tratamiento de condiciones de salud crónica. Sin embargo, la gente usa ampliamente el cánnabis por cuestiones medicinales, con frecuencia para el alivio del dolor o como un estimulante del apetito. En 1996, un ensayo clínico en San Francisco encontró que las personas con VIH con emaciación que usaron cánnabis eran más propensas a ganar peso. Esta droga también se usa con frecuencia para aliviar el insomnio y los síntomas de ansiedad y el estrés. También es usada por personas con esclerosis múltiple como un relajante muscular.
En los últimos años se ha perseguido a un pequeño número de personas que cultivaban el cánnabis para consumo propio por cuestiones medicinales. En la mayoría de los casos se decidió suspender las sentencias por este tema, pero recientemente un jurado emitió un veredicto de no culpable, y en otra situación un juez archivó el caso.
Actualmente el gobierno del Reino Unido está revisando los datos sobre el uso del cánnabis. Los extractos del cánnabis, llamados cannabinoides, ya los utilizan actualmente algunos farmacéuticos autorizados, sobre todo como analgésico y como relajante muscular, pero sólo se pueden obtener a través de prescripción facultativa. Estos productos no provocan ‘colocón’ en los usuarios o consumidores ni tienen ninguno de los efectos narcóticos del cánnabis.
Riesgos en el uso del cánnabis
Los riesgos a corto plazo del cánnabis incluyen ansiedad, pánico y paranoia. También se pueden ver afectadas la memoria y la atención, así como la capacidad para conducir o manejar maquinaria. Las investigaciones sugieren que el uso del cánnabis en adolescentes puede ser un factor pronóstico de problemas posteriores de salud mental. Su uso durante el embarazo se asocia al nacimiento de niños con bajo peso.
El uso fumado del cánnabis a largo plazo puede provocar muchas enfermedades respiratorias y cardiovasculares relacionadas con el hábito de fumar como el asma, la bronquitis, el enfisema y enfermedades del corazón. Esto puede ser de especial importancia para las personas que viven con VIH y que han sufrido daño pulmonar por tuberculosis, o para aquéllos con aumento de lípidos causados por la medicación antirretroviral, ya que esto podría incrementar el riesgo de infarto. También existen evidencias de que fumar cánnabis puede causar cáncer de boca, de garganta y de pulmón.
En consumidores habituales se ha observado pérdida crónica de memoria y disminución del tiempo de atención, en algunos casos aun después de haberlo dejado, y también existen pruebas de desarrollo de dependencia psicológica. En un estudio reciente se encontró que el uso diario del cánnabis en adolescentes aumentaba considerablemente el riesgo de desarrollar depresión en la etapa adulta y también estaba asociado a un incremento del riesgo de padecer esquizofrenia.
Aún no se conoce cómo interaccionan el cánnabis y los antirretrovirales. Un pequeño estudio norteamericano encontró que el uso del cánnabis no tenía efectos sobre la eficacia del inhibidor de la proteasa indinavir, a pesar de que estos fármacos usan el mismo mecanismo para pasar a través del cuerpo. Como cualquier otra droga que altera el estado de ánimo y la conciencia, el cánnabis puede influir sobre la capacidad de las personas para adherirse al horario prescrito de su medicación, y, en el caso de aquellas personas que deseen usar cánnabis u otras drogas recreativas, quizá lo más recomendable es que desarrollen alguna estrategia que les ayude a tomar su medicación a las horas establecidas y de la forma prescrita.
NAM recuerda a sus lectores que el uso del cánnabis es ilegal en el Reino Unido. Este texto se ha redactado teniendo en cuenta la ley del Reino Unido. Los lectores de otros países deberían ser conscientes de que la situación legal del cánnabis puede ser distinta a la descrita en este documento.
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