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Problemas en la piel
Las principales causas de los problemas en la piel en personas que viven con VIH son tres: las interacciones entre el sistema inmune y el VIH, las infecciones y los efectos adversos de los fármacos. Algunos estados de la piel relacionados con el VIH o con los efectos adversos del tratamiento pueden ser graves y requieren una atención médica urgente.
El sistema inmune y el VIH
Cuando una persona adquiere por primera vez el VIH, puede tener síntomas similares a los de una gripe. A este estadio de la infección se le llama seroconversión y puede provocar una erupción roja sin picor por un periodo de 2 a 3 semanas. Durante el curso de la infección, el sistema inmunitario se altera y puede provocar una irritación rojiza en la piel. Esta irritación o prurito se trata con cremas esteorides o antihistamínicas. Los problemas en la piel (especialmente el acné y la foliculitis) pueden también aparecer cuando el sistema inmunitario comienza a recuperarse por el efecto de los fármacos anti-VIH, lo que parece ser un buen síntoma de la reconstitución de la capacidad inmunitaria.
Problemas en la piel causados por la infección
Las infecciones se dividen generalmente en tres grandes grupos: bacterial, fúngica y viral. Un eczema (irritación o sequedad de la piel) tiene varias causas y se puede tratar con antihistamínicos. Para aliviar algunos estados de piel seca, conviene evitar baños largos y el uso de jabones, geles de duchas y otros agentes potencialmente irritantes, y en su lugar utilizar cremas de base acuosa (E45) o cremas hidratantes. La dermatitis (inflamación de la piel) se reconoce por las manchas rojizas en la piel y por una erupción escamosa. Puede estar causada por infecciones fúngicas o eczemas. La dermatitis seborreica (inflamación de las glándulas oleosas de la piel) aparece a menudo localizada en partes del cuerpo con vello y tiene el aspecto de caspa amarillenta. Esta afección común en el VIH sintomático se trata con cremas esteroides, cremas antifúngicas o pastillas. Algunos problemas en el cuero cabelludo se resuelven con champús antifúngicos o anticaspa.
La tiña es una infección fúngica que provoca descamación rojiza de la piel y manchas blancas húmedas. Se trata con cremas antifúngicas, aunque también puede ser eficaz el aceite diluido del árbol del té. Conviene mantener la piel seca y evitar agentes irritantes, como por ejemplo los desodorantes. La foliculitis (pequeños bultos o pústulas en los folículos, la raíz del vello) es una infección de la piel, causada con toda probabilidad por la levadura, que se trata con antifúngicos. El impétigo es una infección bacteriana de la piel que se manifiesta a través de llagas rojizas de costra amarillenta. Los folículos de la piel pueden también infectarse produciendo furúnculos o abscesos que se tratan con antibióticos.
Algunas infecciones virales, como las provocadas por el virus pox, o por el Molluscum contagiosum, y algunas infecciones fúngicas, como la criptococcosis, pueden provocar pequeños granos de color perla. El molluscum se extiende con gran rapidez y requiere un tratamiento adecuado en una clínica especializada en VIH.
Las verrugas, en particular las genitales y anales causadas por el Virus del Papiloma Humano (VPH), se observan con frecuencia en personas con VIH. Véase al respecto la Factsheet 60 de NAM ‘Verrugas genitales’. El herpes (véase la Factsheet 25 de NAM) y el sarcoma de Kamosi, un cáncer que define la condición de SIDA (véase la Factsheet 16 de NAM), también afectan a la piel.
Efectos adversos de los fármacos
Las personas con VIH con frecuencia desarrollan efectos adversos relacionados con la piel, como por ejemplo exantema (rash). La mayoría de ellos son moderados y se puede continuar el tratamiento. Para minimizar la posibilidad de padecer efectos adversos, se puede iniciar la toma de algunos fármacos en dosis bajas, como por ejemplo nevirapina, e incrementar la dosis completa pasadas dos semanas. Reducir la dosis también puede ser eficaz, aunque nunca se debería hacerlo sin el asesoramiento de un médico especialista en VIH.
Si el exantema es moderado se podría reiniciar el fármaco en una fecha posterior. En cambio, si es grave, el fármaco no debería tomarse más.
Los ITINN nevirapina y delavirdina provocan exantema entre un 20% y un 30% de las personas con VIH que los toman, y efavirenz en menos de un 5%. Esta erupción es normalmente moderada y desaparece cuando el cuerpo se acostumbra al fármaco. Un esteroide llamado prednisona resulta útil para reducir la frecuencia del exantema en personas que toman nevirapina.
Un reducido numero de personas desarrolla una reacción que puede suponer un riesgo para la vida y que se conoce con el nombre de Síndrome de Stevens Johnson (SJS, en sus siglas en inglés). La necrosis epidérmica tóxica (TEN, en sus siglas en inglés) es otra condición grave de la piel. Estas dos reacciones graves de la piel provocan exantema grave, costras o úlceras en la boca y/o en los genitales, quemazón en la piel y descamación de grandes capas de piel (dermatitis exfoliativa). Si estos síntomas se desarrollan en el transcurso de las dos semanas tras el inicio del tratamiento, conviene interrumpir la toma del fármaco y hablar con el médico inmediatamente.
El exantema es también un síntoma de una reacción alérgica a un fármaco anti-VIH llamado abacavir. Si se produce esta reacción, sería conveniente contactar rápidamente con el médico. Si se interrumpe abacavir porque aparece exantema alérgico, se aconseja no volver a tomar el fármaco ya que puede provocar efectos adversos potencialmente fatales.
Otros fármacos que se usan con regularidad para tratar infecciones observadas frecuentemente en personas con VIH, pueden provocar también exantema o reacciones en la piel. Entre estos fármacos se incluyen los siguientes: cotrimoxazol, dapsona, pirimetamina, clindamicina, atovacuona, aminopenicilina, tiacetazona y sulfadiacina.
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